Cuadernos del Interregno · Comunicación política
El auge de la derecha radical populista se ha convertido en uno de los fenómenos políticos más relevantes de las democracias occidentales en la última década. En los años ochenta, esta familia de partidos situada en el extremo derecho del espectro ideológico tenía escasa relevancia electoral y permanecía aislada, ya que el resto de las formaciones evitaba alcanzar acuerdos de gobierno con ella. Sin embargo, en las últimas décadas han experimentado un crecimiento sostenido que quedó reflejado en las elecciones europeas de junio de 2024, en las que obtuvieron cerca de una cuarta parte de los votos y confirmaron su consolidación en Europa.
Como explica Cas Mudde en Populist Radical Right Parties in Europe, la derecha radical populista se diferencia de la extrema derecha tradicional porque esta última rechaza la democracia, mientras que la primera la acepta formalmente, aunque propone modificarla sustancialmente, actuando —en palabras de Franco Delle Donne— como un “enemigo interior de la democracia liberal”.
«Un enemigo interior de la democracia liberal»
Franco Delle Donne (2022)
Aunque presentan diferencias derivadas de los contextos de cada país, estas formaciones comparten tres rasgos fundamentales: autoritarismo, populismo y nativismo. Este último constituye su eje discursivo predominante, al concebir el Estado como patrimonio exclusivo de la nación y presentar la inmigración como una amenaza cultural, política, económica y social. Asimismo, comparten otros rasgos ideológicos, como el negacionismo científico; su oposición a la ampliación de derechos de las mujeres y del colectivo LGBTIQ+; y, en el caso europeo, su rechazo hacia la Unión Europea.
De tercera fuerza política a disputar la agenda pública
El presente artículo se centra en Vox, principal exponente de la derecha radical populista en España, que se consolidó como tercera fuerza política en las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019 y mantuvo esa posición en los comicios del 23 de julio de 2023. Según el Barómetro de octubre de 2026 del CIS (estudio 3582), la estimación de voto a Vox alcanzaría el 17,1% en unas hipotéticas elecciones generales, frente al 22,2% del Partido Popular, del que lo separan 5,1 puntos. El PSOE encabezaría la estimación con el 34,0%. Estos resultados corresponden a la estimación del CIS, distinta de la intención directa de voto y de las estimaciones de otras encuestadoras. Además, diversos estudios advierten de que las encuestas pueden subestimar el apoyo electoral a partidos considerados extremistas debido, entre otros factores, al sesgo de deseabilidad social, aunque este posible efecto no permite concluir por sí solo que una estimación concreta infravalore a Vox.
Como señala Mudde en La ultraderecha hoy, este marco nativista se articula principalmente en torno al rechazo a la inmigración. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, este discurso se ha orientado cada vez más hacia la inmigración procedente de países de mayoría musulmana. Investigaciones recientes, como la de Rafaela Dancygier y sus colaboradores, publicada en 2025 bajo el título Emigration and Radical Right Populism, muestran que la emigración de población también puede favorecer el voto a formaciones de derecha radical populista en determinados contextos europeos. Este hallazgo amplía el análisis de los factores demográficos relacionados con su crecimiento electoral.
«Barcelona en llamas». El discurso que precedió al giro migratorio de Vox
El nacionalismo exacerbado y la defensa de la unidad de España otorgaron a Vox su primer gran resultado electoral en las elecciones andaluzas de diciembre de 2018. La formación, fundada en 2013 y que hasta entonces no había logrado representación parlamentaria, irrumpió en el Parlamento andaluz con 12 escaños gracias a un discurso marcadamente españolista y en gran medida anticatalán, que supo aprovechar la centralidad del conflicto territorial en la agenda pública.
En las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019, Vox obtuvo el 15,21% de los votos válidos y consolidó su presencia en el Parlamento español. Este resultado se produjo en un contexto en el que la independencia de Cataluña se situaba como el cuarto problema más importante para la sociedad española y era mencionada por el 19% de los encuestados como uno de los tres principales problemas del país, según el Barómetro 3267 del CIS de noviembre de 2019. Santiago Abascal fue el único líder que mencionó el conflicto catalán en los cinco bloques temáticos del debate televisado del 4 de noviembre y en el minuto de oro, utilizando expresiones como “Barcelona en llamas”, “golpistas”, “golpe de Estado” u “organización criminal”. A partir de entonces, Vox fue desplazando progresivamente su discurso desde la cuestión territorial hacia la inmigración, que pasó a convertirse en uno de los ejes centrales de su estrategia política, en línea con otras formaciones de derecha radical populista europeas. Este giro ya era perceptible durante la campaña electoral, cuando en el mismo debate Abascal abordó la inmigración en tres de los cinco bloques temáticos y en el minuto final mediante intervenciones de fuerte carga emocional: “Yo vivo en un barrio popular de Madrid, en el barrio de Hortaleza, y cada vez que salgo a la calle y allí hay un centro de menas, me encuentro con mujeres que me vienen a contar que los policías les dicen que no salgan con joyas a la calle, con madres preocupadas…”.
«Un MENA 4.700 euros al mes». Cómo una cifra puede construir un mensaje engañoso
Este tipo de mensajes se inscriben en lo que algunos autores han denominado la “tetralogía de la xenofobia”. Como explica Ángel Rodríguez Soler en La derecha radical o extrema derecha alemana después de la reunificación, esta lógica establece una asociación entre inmigración, desempleo y delincuencia que desemboca en la percepción de una creciente inseguridad ciudadana. De este modo, la criminalidad es presentada como un fenómeno en constante aumento vinculado a la presencia de población inmigrante, lo que permite a estos partidos proponer el endurecimiento de las políticas migratorias como principal solución al problema de la seguridad.
Como señalan Santana Lois Poch-Butler, Roberto Gelado-Marcos, Borja Ventura-Salom y Guillermo de la Calle Velasco en Fact-checking en procesos electorales y campaña permanente, el uso de la desinformación se ha convertido en una herramienta recurrente en las campañas políticas contemporáneas. En el caso de la derecha radical populista, estas estrategias refuerzan narrativas que presentan la inmigración como una amenaza y funcionan como un recurso eficaz para movilizar a sectores del electorado desencantados con la política tradicional.
Las elecciones celebradas en la Comunidad de Madrid en 2021 ofrecen un ejemplo de este viraje discursivo hacia la inmigración con el cartel: “Un MENA 4.700 euros al mes, tu abuela 426 euros de pensión al mes”. Este mensaje constituye un ejemplo de desinformación, ya que presenta como una ayuda directa a menores migrantes una cifra que en realidad corresponde al coste total de los servicios de acogida gestionados por la administración. Mediante la descontextualización de un dato real y su comparación con una pensión, el mensaje construye una narrativa engañosa destinada a generar rechazo hacia la inmigración.
¿Quién consigue que hablemos de inmigración? La brecha entre Vox y PP
Los barómetros del CIS publicados en 2025 reflejan el creciente protagonismo de la cuestión migratoria en la agenda pública española. Ese año fue mencionada con una media del 18,19% de los encuestados como uno de los tres principales problemas del país, algo significativo si se tiene en cuenta que tradicionalmente esta cuestión solo ocupaba posiciones destacadas en momentos puntuales asociados a picos migratorios.
Este marco discursivo ha sido progresivamente asumido por otras formaciones políticas — como el Partido Popular o Junts, en este último caso en un contexto marcado por la presión de Aliança Catalana— y también ha ganado presencia en la agenda mediática, contribuyendo a su difusión hacia la opinión pública. Diversos estudios han señalado que cuando los partidos tradicionales adoptan el marco discursivo de la derecha radical en cuestiones como la inmigración, lejos de debilitarla tienden a reforzar su posición, al legitimar el tema en la agenda pública y favorecer al actor político que originalmente lo introdujo.
Esta diferencia en la importancia concedida a la inmigración también se observa entre los electorados de la derecha tradicional y la derecha radical populista. Una investigación publicada en Maskana por Pablos Romero, Corrales Aznar y Andaluz Antón (2026), basada en el análisis de ocho encuestas del CIS realizadas entre 2024 y 2025, muestra que el 46,9% de los votantes de Vox situaba la inmigración entre los tres principales problemas de España, frente al 26,1% de los votantes del Partido Popular. La distancia también resulta significativa cuando se pregunta por el principal problema del país: el 14,9% del electorado de Vox señalaba la inmigración en primer lugar, frente al 5,2% del electorado popular. Estos resultados, correspondientes al Barómetro de septiembre de 2025 (CIS 3524), reflejan la mayor centralidad de la cuestión migratoria entre los votantes de Vox y su diferente peso en las prioridades políticas de ambos electorados.

Este énfasis discursivo contrasta con algunos indicadores estructurales. España aparece en la posición 25 del Índice Global de Paz de 2025, un indicador que considera, además de la seguridad, la conflictividad y la militarización. Por su parte, el Índice de Criminalidad de Numbeo de 2025 presenta niveles relativamente bajos de criminalidad percibida, aunque se basa en respuestas de usuarios y no equivale a estadísticas oficiales de delitos. Al mismo tiempo, la inmigración desempeña un papel clave en el dinamismo demográfico y económico. Según el Informe sobre Población de Origen Inmigrado en España 2025, elaborado a partir de datos del INE y del Observatorio Permanente de la Inmigración, cerca de 9,9 millones de residentes tienen origen migrante, contribuyendo al crecimiento poblacional y al sostenimiento del mercado laboral en un contexto de envejecimiento demográfico.
«Percepciones de amenaza» frente a «evidencias empíricas»
La capacidad de la derecha radical populista para instalar el marco de la inmigración en la agenda pública constituye uno de los principales desafíos para la calidad del debate democrático. En un contexto marcado por la desinformación, la polarización y el negativismo mediático, el debate público tiende a estructurarse en torno a percepciones de amenaza más que sobre evidencias empíricas. Frente a ello, el fortalecimiento del fact-checking, el acceso a fuentes fiables y la promoción del pensamiento crítico se vuelven herramientas esenciales para preservar la calidad del debate democrático.
Referencias bibliográficas (APA 7)
Centro de Investigaciones Sociológicas. (2019). Barómetro de noviembre de 2019 (Estudio n.º 3267). https://www.cis.es/es/estudios/barometro-de-noviembre-2019
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Dancygier, R., Dehdari, S. H., Laitin, D. D., Marbach, M., & Vernby, K. (2025). Emigration and radical right populism. American Journal of Political Science, 69(1), 252–267. https://doi.org/10.1111/ajps.12852
Delle Donne, F. (2022). La derecha radical populista: un enemigo interior de la democracia liberal. Astrolabio. Revista Internacional de Filosofía, 25, 51–60. https://raco.cat/index.php/Astrolabio/article/view/402876
Institute for Economics & Peace. (2025). Global Peace Index 2025: Measuring peace in a complex world. https://www.visionofhumanity.org/wp-content/uploads/2025/06/Global-Peace-Index-2025-web.pdf
Mudde, C. (2007). Populist radical right parties in Europe. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511492037
Mudde, C. (2021). La ultraderecha hoy (A. Santos Mosquera, trad.). Paidós. https://www.planetadelibros.com/libro-la-ultraderecha-hoy/325288
Numbeo. (2025). Crime index by country 2025 mid-year. https://www.numbeo.com/crime/rankings_by_country.jsp?title=2025-mid
Pablos Romero, C., Corrales Aznar, J. M., & Andaluz Antón, L. (2026). Derecha radical populista y los ODS: el electorado de Vox en España (2024–2025). Maskana, 17(1), 227–240. https://doi.org/10.18537/mskn.17.01.14
Poch-Butler, S. L., Gelado-Marcos, R., Ventura-Salom, B., & de la Calle Velasco, G. (2024). Fact-checking en procesos electorales y campaña permanente: un análisis comparado entre España y Portugal. Revista Latina de Comunicación Social, 83, 1–27. https://doi.org/10.4185/rlcs-2025-2318
Rodríguez Soler, Á. (2013). La derecha radical o extrema derecha alemana después de la reunificación. Revista de Claseshistoria, 346. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5173330.pdf
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